HASTA AQUÍ HEMOS 'LLEGAO'... POR DENTRO: LA ILUMINACIÓN

El principal objetivo de todo diseño de iluminación en una obra de teatro es apoyar el espectáculo ayudando al espectador a situar la escena, transmitiéndole además sensaciones y emociones.

“Hasta aquí hemos llegao” comienza con la presentación de los tres actores: uno a uno van llegando a la sala de embarque del aeropuerto por la mañana, después suben al avión llegan al hotel, ya de noche cenan y a continuación comienza el espectáculo en el teatro, es decir, todo un día en la vida de un cómico cuando está de gira: todo esto combinado con monólogos de cada uno de los personajes.

Así que el diseño de iluminación, la luz, les acompaña de igual manera desde la mañana en el aeropuerto hasta la noche en la cena pasando por la tarde en el hotel, intentando generar la idea de que todo ocurre en el mismo día y que este va avanzando, recreando su viaje con una luz más realista. Del mismo modo, la iluminación se vuelve más efectista en los monólogos, consiguiendo un ambiente que el espectador claramente reconoce en ese tipo de espectáculo.

Para conseguir estos efectos, usamos un ciclorama que cubre todo el foro del escenario, aunque realmente son dos, pues la luz rebota en uno para teñir el otro. De esta manera los colores quedan mucho más uniformes. Los focos utilizados para este propósito son unas barras de led , que generan una luz más repartida con colores muy brillantes: este fondo de color es el que nos ayuda a transmitir la sensación de mañana con un azul celeste o de tarde con tonos ámbar. Por ejemplo, en cierto momento del show uno de los actores comienza a enfadarse muchísimo. A medida que el enfado va in crescendo el fondo cambia de color e intensidad en un “fade in” de sesenta segundos hasta llegar a un rojo muy agresivo: con esté recurso transmitimos al público la sensación de ese gran enfado.

La escenografía del espectáculo es muy sencilla: consta de unos corpóreos planos ( un avión, un tren, un barco…) situada en el fondo del escenario y casi pegada a nuestro ciclorama, tres butacas de avión, una mesa con unas sillas y un mueble de recepción de hotel; estos últimos salen dependiendo de la escena, así que el escenario está bastante limpio de elementos escenográficos lo que obliga a acotar cada escena mediante la luz, resaltando áreas y “oscureciendo” otras.

El ciclorama no sirve únicamente para teñir el fondo de colores, sino también para proyectar imágenes y vídeo sobre él. Estos efectos visuales dotan al espectáculo de un mayor dinamismo al tiempo que apoyan al texto utilizando un mismo lenguaje: el humor.

En este punto se nos planteaba un problema, la escenografía queda justamente delante del ciclorama y nuestra proyección es frontal,   no podíamos teñirla. Además el efecto a conseguir era generar ventanas al mundo por detrás de ella, proyectando por ejemplo una ciudad y que esta nos proporcionase una sensación de profundidad lo que nos llevó a generar una máscara de video que tapara la escenografía: un proceso lento y milimétrico ya que hay que ir bordeando todo el perfil de los corpóreos que la forman y recorriendo todos sus huecos.

Para dar un poco de movimiento a nuestra escenografía mapeamos algunos elementos proyectando sobre ellos. De esta manera queda si cabe más dinámica y divertida.

En las transiciones entre escena y escena el vídeo unido a las luces robotizadas dotan al escenario y a la sala de un ambiente de fiesta que acompaña perfectamente al espectáculo porque “Hasta aquí hemos llegao” es eso una fiesta.

Gonzalo Garcia Lafuente (A.A.I , CITY LIGHT)
Dirección de iluminación “Hasta aquí hemos llegao”