GIRA GALLEGA

Tras cuatro intensos meses repletos de carcajadas en el teatro Compac Gran Vía de Madrid (del 1 de octubre de 2015 al 10 de enero de 2016) y con la satisfacción de haber colgado el cartel de No hay localidades en ochenta y tres de las noventa y cuatro funciones, ha llegado el momento de comenzar LA GIRA.

Para los poco habituados al lenguaje teatral, la palabra gira significa dar vueltas. Es como el Giro de Italia pero sin bicicletas y por España. Que quede claro. Vamos a dar la vuelta a la península montados en la comedia más divertida que jamás hemos hecho: HASTA AQUÍ HEMOS “LLEGAO”

Y para comenzar, no nos andamos con chiquitas. La primera etapa de este reparto nacional del buen humor nos ha llevado a la misteriosa, acogedora y fascinante terra galega.

Es curioso lugar Galicia. Parece que por allí no pasa el tiempo. Siempre esta igual. Siempre está… mojada. ¿A que hora riegan las calles en Galicia? Pero da igual, porque la humedad que genera eso que ellos llaman “parece que chove” es buenísimo para los índices de vitamina B12 del ser humano. Me explico:

Come “chove” con frecuencia, con mucha frecuencia, con insistente frecuencia, no es extraño que los chaparrones te pillen caminando por cualquiera de sus ciudades. Con el ánimo de protegerte del orballo los cómicos tenemos la costumbre de resguardarnos en cualquier local techado que encontremos con una única condición: encima de la puerta de entrada tiene que haber un cartel en el que se lea claramente la palabra BAR, aunque también es válido si lo que pone es TABERNA.

Y claro, una vez dentro de un bar o taberna en Galicia es imposible no disfrutar de un buen tazón de vino y de una buena mano de percebes. Y como todo el mundo debería saber el percebe es un crustáceo rico en vitamina B12. Dicho queda.

Y con la batería vitamínica bien cargada comenzamos nuestro hilarante Camino de Santiago precisamente en la ciudad del apóstol. Lo pensamos con calma. Si empezamos el Camino en el mismo Santiago, no tenemos que andar. Y eso es o que hicimos. Auditorio de Galicia, 19 de febrero, en las puertas de la ciudad santa. Novecientas noventa y ocho localidades a la venta. Novecientas noventa y ocho localidades vendidas. Y para celebrarlo, más percebes (y un poquito de orujo). Tal vez más de un poquito, lo necesario para llegar a A Coruña, donde el sábado día 20 de febrero las ochocientas cuarenta y nueve localidades del Teatro Colón se llenaron ¡¡¡DOS VECES!!! en la misma noche. Dos funciones para disfrutar con la gente que, como llovía, se refugiaba en el patio de butacas. Así que más percebes y más vitamina B12. Y más orujo. Recuerdo que también estuvimos en Ferrol. Creo que fue el domingo 21, pero no me hagáis mucho caso. Creo que conté mil novecientas veinte personas riéndose durante la actuación, pero por lo visto sólo fueron ochocientas sesenta, que son las que caben. Tras tres días en Galicia, el orujo ya me hacía ver doble. Así que más percebes, por lo de la B12.

Nos han contado que estuvimos durmiendo la mona hasta el viernes 26 de febrero y no me digas como, pero amanecimos en Pontevedra. Mojada. Ochocientos treinta amigos en el Auditorio (percebes y orujo); casi dos mil espectadores en las dos funciones del Teatro García Barbón, en Vigo, el día 27 (¡pon una de pulpo!); y otro mogollón más en el Auditorio de Orense el día 28.

Hemos estado ingresados en la UVI, los tres en la misma cama. Los médicos dicen que los niveles del alcohol y vitamina B12 en sangre han podido acabar con nosotros, pero yo creo que sólo ha sido un catarro. Es que en Galicia “chove”.

Millones de gracias a todos los gallegos que han asistido al teatro estos días y a todos los camareros de la comunidad. Creo que los conocimos a todos. Volveremos.